Una historia marcada por el dolor, la angustia y un proceso judicial complejo fue expuesta públicamente durante una entrevista realizada en el streaming de Diario El Tiempo. Allí, Brisa, una joven madre oriunda de San Francisco, relató junto a su abogado Dr. Utrera Ramos la situación que atraviesa desde hace varios meses, luego de haber sido separada de sus cuatro hijos en el marco de una causa que aún se encuentra en trámite.
Los niños, de 10, 8, 5 y 2 años, permanecen actualmente bajo la órbita del Juzgado de Menores de Rafaela, mientras se evalúan distintas instancias del proceso y existe la posibilidad de que, en el futuro, se avance hacia una adopción, situación que genera una profunda preocupación en la familia.
Pericias que encendieron las alarmas
Según se relató durante la entrevista, en el marco de las actuaciones judiciales se realizaron estudios toxicológicos a los cuatro niños, los cuales arrojaron resultados positivos de cocaína, lo que derivó en la adopción inmediata de medidas de protección y en la separación de los menores de su entorno familiar.
Asimismo, de acuerdo a lo expresado por la madre y su abogado, también surgieron indicadores compatibles con presuntos abusos sexuales en algunos de los niños, hechos que dieron origen a denuncias penales que actualmente continúan su curso en la Justicia.
Brisa afirmó que responsabiliza a su ex pareja por lo ocurrido con sus hijos. “Yo me hago cargo de mis errores y del momento personal que atravesé, pero no de lo que les hicieron a mis hijos. Ellos hablaron, contaron cosas muy graves y hay estudios médicos que respaldan lo que denunciamos”, expresó durante la entrevista.
Un contexto personal delicado
La madre reconoció haber atravesado en los últimos meses una etapa de consumo problemático, situación que —según explicó— influyó en que muchas de sus advertencias iniciales no fueran tomadas en cuenta de inmediato.
“Yo estaba mal, atravesando una situación muy difícil. Pero cuando empecé a entender lo que pasaba, pedí ayuda y denuncié”, señaló.
Separación y temor a una pérdida definitiva
Desde la implementación de las medidas de resguardo, los cuatro hermanos fueron ubicados en hogares de acogida. Brisa aseguró que desde entonces no pudo volver a verlos ni mantener contacto directo, lo que definió como “el dolor más grande” de todo el proceso.
La posibilidad de que los niños sean dados en adopción es hoy el principal temor de la familia. “No quiero que mis hijos pierdan a su mamá, a su abuela, a sus tíos. Si la Justicia considera que no deben estar conmigo, pido que se los den a mi familia”, manifestó.
El pedido de la familia
Acompañada por su abogado, Brisa aclaró que su reclamo no apunta a cuestionar el proceso judicial, sino a evitar una medida irreversible mientras continúan las investigaciones en curso.
Según explicó el letrado, existen familiares directos —abuelas y tías— dispuestos y en condiciones de asumir el cuidado de los niños, alternativa que esperan sea evaluada antes de avanzar hacia una definición definitiva.
“Lo fundamental es preservar el vínculo familiar y el bienestar emocional de los chicos mientras se resuelve la causa”, sostuvo.
Una historia abierta
El caso continúa bajo evaluación judicial y se aguardan nuevas audiencias en las que se definirán los próximos pasos. Mientras tanto, la familia atraviesa la espera con angustia y con la esperanza de que se priorice el interés superior de los niños.
“Mi único deseo es que mis hijos estén a salvo y poder volver a verlos”, concluyó la madre.